El inmueble fue seleccionado para filmar la película de la novela histórica Arráncame la vida, de la celebre escritora poblana Angeles Mastretta, ubicada a escasos metros del zócalo citadino, para recrear el ambiente de las ciudades provincianas de los años treinta y cuarenta, pues la residencia es de las pocas que se quedaron atrapadas en el tiempo al conserva integro el mobiliario y menaje de casa de la época porfiriana en que la adquirió, acondiciono, decoro y amueblo don Agustin Mora, poblano de nacimiento, acensado y político activo, gobernador constitucional del Estado de Guerrero de 1901 y 1904 y gobernador interino de la entidad poblana en los años de 1892 y 1911 recién iniciada la revolución mexicana.
Don agustín fue un hombre acaudalado que supo invertir su fortuna con la adquisición de bienes raíces, siendo esta casa uno de los números inmuebles que adquirió tan solo en la ciudad de puebla, la que probablemente haya sido su lugar habitual de residencia, a juzgar por la magnificencia del mobiliario con la que la doto y la exquisita decoración de sus muros y plafones, bienes patrimoniales que hereda a su hija la señora Teresa Mora quien se caso con Don Carlos Diez de Urdanivia, con quien procreo nueve hijos, continuando aun la propiedad de la casa en manos de los descendientes de esta familia poblana.
El inmueble conserva aun sus paramentos del siglo XVIII con lambrin y vanos enmarcados en cantería donde las ventanas inferiores están protegidas con rejas de forja poblana y las ventanas superiores terminan en balcón con artistas herrería de épocas mas recientes.
Puebla te da a conocer su patrimonio cultural sobre sus casonas y templos religiosos a través de su historia.
martes, 18 de octubre de 2016
jueves, 13 de octubre de 2016
Casa del Capitan
Esta casa de estilo ecléctico clasicista construid a finales del siglo XIX, esta fincada sobre un terreno perteneciente a una de la 14 huertas del antiguo molino de San Francisco. En este molino, también conocido como de "pan moler", es probablemente mas antiguo que la ciudad en su actual sitio, pues se fundo el 2 de junio de 1531 por Gutierre Maldonado al establecerse la primera colonia "el pueblo de los ángeles" el traslado al lugar actual de la ciudad se dio hasta el 29 de septiembre de ese mismo año. El molino fue establecido en la 14 huertas que se le mercedaron en la rivera del rio San Francisco por Hernando de Elgueta, segundo corregidor de Puebla; posteriormente, este lo vende al mercader Juan de Formicedo. Durante el siglo XVII el molino que en poder de la familia Pérez de Salazar Méndez Mont cuyo hijo José, contrae nupcias con María de Vasconcelos, hija dl capitán Francisco Javier de Vasconcelos y nieta de Dean Luna al que se le confiere el titulo de marques de Monserrate. Es asi como el molino de San Francisco, que antes se designaba como de Folmicedo, adopta el nombre de su ilustre nuevo propietario y le llaman el molino del Marqués de Monserrate del que toma su nombre la actual calle 4 norte.
Habiéndose abolido los títulos de nobleza en la época independiente la calle 4 norte pasa a ser calle del marqués y la calle de formicedo, actual avenida 14 oriente, se convierte en la calla de Jiménez de la Cuevas por un acuerdo de cavildo de 1887, en honor al benemérito rector fundador de la Academia Pública de las Bellas Artes. Por lo que el inmueble queda situado en la esquina de la avenida 14 oriente, antigua de Jiménez de la Cuevas antes calle de la Formicedo; y la calle 4 norte segunda del marques antes "calle del molino del Marqués de Monserrate".
El edificio fue construido en 1896 por el capitán Luis Alberto Guerra en dos niveles con muro de mampostería de piedra y aplanados de cal, consta de de un pato central recubierto de laja de cantera al igual que los pasillo de la planta alta, el marco del acceso principal y los gres balcones sobre la 14 oriente y los 5 sobre la 4 norte forjados en herrería característica de esa época. La fachada esta decorada con de almohadillado, muy usual en ese tipo de casas al igual que la cocina de argamasa que se perdió durante el sismo de 1999.
A la muerte del capitán en 1935 la casa pasa a propiedad de sus 7 herederos; Luis Alberto, Rafael, Higinio, Carlos, Alfonso, Gustavo y Elvira. En 1953 es vendida en don Mauricio Fuente Aguilar, quien al morir sus padres la resta como vencidad y abre 6 locales comerciales, a la calle; finalmente, su viuda señora Gol Ricart la vende al ingeniero Rafael Llamas Guerra, quien la rescata al esta actual.

Habiéndose abolido los títulos de nobleza en la época independiente la calle 4 norte pasa a ser calle del marqués y la calle de formicedo, actual avenida 14 oriente, se convierte en la calla de Jiménez de la Cuevas por un acuerdo de cavildo de 1887, en honor al benemérito rector fundador de la Academia Pública de las Bellas Artes. Por lo que el inmueble queda situado en la esquina de la avenida 14 oriente, antigua de Jiménez de la Cuevas antes calle de la Formicedo; y la calle 4 norte segunda del marques antes "calle del molino del Marqués de Monserrate".
El edificio fue construido en 1896 por el capitán Luis Alberto Guerra en dos niveles con muro de mampostería de piedra y aplanados de cal, consta de de un pato central recubierto de laja de cantera al igual que los pasillo de la planta alta, el marco del acceso principal y los gres balcones sobre la 14 oriente y los 5 sobre la 4 norte forjados en herrería característica de esa época. La fachada esta decorada con de almohadillado, muy usual en ese tipo de casas al igual que la cocina de argamasa que se perdió durante el sismo de 1999.
A la muerte del capitán en 1935 la casa pasa a propiedad de sus 7 herederos; Luis Alberto, Rafael, Higinio, Carlos, Alfonso, Gustavo y Elvira. En 1953 es vendida en don Mauricio Fuente Aguilar, quien al morir sus padres la resta como vencidad y abre 6 locales comerciales, a la calle; finalmente, su viuda señora Gol Ricart la vende al ingeniero Rafael Llamas Guerra, quien la rescata al esta actual.

miércoles, 12 de octubre de 2016
Casa del Dr. Francisco Marín
El inmueble que hoy es propiedad de la benemérita Universidad Autónoma de Puebla, conocido también con el nombre de ''Melchor de Covarrubias'', dedicado para el posgrado de neuropsicología de su facultad de psicología, ya habia sido de la universidad en el siglo XIX, cuando era colegio del estado y seguramente la posesión la tenía desde la época novohispana, cuando la institución academica era dirigida por la compañía de Jesús bajo el nombre de Colegio de Espiritu Santo (1583-1767)
Con las leyes de desamortización de bienes eclesiásticos del 21 de Junio y 30 de Julio de 1856, la propiedad fue adjudicada a favor del señor José Guadalupe Pavón, acción legal que fue reconocida seis años después, el 18 de noviembre de 1862 por el propio rector del colegio, don Juan Ortíz de Montellano. En esa época la finca tenía su entrada principal por el número 1 de la 3 oriente antigua ''calle del Carolino'' y conocida también como de la aduana y de San Jeronimo.
Sería hasta inicios del siglo XX cuando el doctor Francisco Marin y Morán (1837-1905) ilustre academico poblano modificaría la entrada principal del monumento histórico pasándola a la antigua ''calle de la Palma'' no. 10.
Los colindantes de la finca son por el lado sur la denominada casa ''del Mendrugo'' y por el oriente el antiguo colegio de san Jeronimo, hoy facultad de psicología con el que se comunica por medio de un corredor cubierto en el segundo nivel. Los tres predios pertenecieron a la compañía de Jesús.
Con las leyes de desamortización de bienes eclesiásticos del 21 de Junio y 30 de Julio de 1856, la propiedad fue adjudicada a favor del señor José Guadalupe Pavón, acción legal que fue reconocida seis años después, el 18 de noviembre de 1862 por el propio rector del colegio, don Juan Ortíz de Montellano. En esa época la finca tenía su entrada principal por el número 1 de la 3 oriente antigua ''calle del Carolino'' y conocida también como de la aduana y de San Jeronimo.
Sería hasta inicios del siglo XX cuando el doctor Francisco Marin y Morán (1837-1905) ilustre academico poblano modificaría la entrada principal del monumento histórico pasándola a la antigua ''calle de la Palma'' no. 10.
Los colindantes de la finca son por el lado sur la denominada casa ''del Mendrugo'' y por el oriente el antiguo colegio de san Jeronimo, hoy facultad de psicología con el que se comunica por medio de un corredor cubierto en el segundo nivel. Los tres predios pertenecieron a la compañía de Jesús.
lunes, 10 de octubre de 2016
Casa del Colegio de Notarios del Estado de Puebla
El inmueble fue recientemente cedido por el gobierno del estado al Colegio de Notarios para ser la sede principal de las actividades culturales de tan importantes agrupacion profesional, integrado por cerca de 60 titulares en la ciudad capital y otro tanto igual en el interior del Estado, dignos continuadores de los escribanos públicos novohispanos que daban fe de la distintas actividades comerciales, administrativas, legales y hasta judiciales de los vecinos de la ciudad.

La casa se conoció también como el numero uno de la "calle de Siempreviva" y fue propiedad particular la mayor parte del siglo XX y media centuria de XIX, cuando el gobierno federal lo enajeno por estar n manos de la iglesia, rematandolo al primer inquilino que reclamos su derecho de adquisición
domingo, 9 de octubre de 2016
Casa Velasco
La casa marcada con el número 213 de la avenida 8 oriente de la ciudad de Puebla, fue señalada en la nomenclatura anterior con el número 11 de la antigua calle de Mesones y desde la segunda mitad del siglo XIX pertenece a la familia Velasco, por lo que la mansión ha sido identificada históricamente con el apellido de esta familia Oriunda de Santayana, provincia de Santander España donde nació don Dionisio José de Velasco y Gutiérrez del valle (1795-1861), iniciador del linaje poblano, quien desde su llegada a México se radicó en el puerto de Veracruz como dependiente primero y socio después de la casa de comercio de don Joaquín Gómez y Gómez; dependizándose pocos años más tarde para ampliar sus actividades comerciales al sector industrial.
El primer miembro de la familia Velasco que habitó la casa fue don Dionisio José de Velasco y Carballo (1836-1901), hijo del industrial veracruzano y de doña María Pilar Carballo y Romay, quien casaría en diciembre de 1863 con doña María Josefa Almendaro e Ituarte, sobrina de don Bernardo Mier e hija de don José Pablo Almendaro, Don Dionisio José, caballero Cruz de la Orden Imperial de Guadalupe y presidente de la junta de beneficencia del Estado de Puebla vivió en esta casa con su esposa, distinguida en su época como dama de palacio de la emperatriz Carlota y sus once hijos, muriendo en ella en 1901.
La casa es una autentica mansión del siglo XVII, que conserva un patio generoso y su entresuelo, tiene guardamaletas en las enjutas y agregados del siglo XVIII la fachada está bien conservada con las modificaciones del siglo XX que le daría un aspecto estilístico agradable en los marcos de las ventanas del entresuelo y el revestimiento de la fachada con ladrillos y azulejos. En cuanto al mobiliario que adorna la casa es sorprendente y agradable conocer demo han conservado diferentes estilos decorativos franceses e ingleses de los siglos XVIII y XIX, combinados armoniosamente con mobiliario poblano de distintas épocas. La caja de seguridad de tres llaves que mantienen en el primer nivel es de una interesante factura.
El primer miembro de la familia Velasco que habitó la casa fue don Dionisio José de Velasco y Carballo (1836-1901), hijo del industrial veracruzano y de doña María Pilar Carballo y Romay, quien casaría en diciembre de 1863 con doña María Josefa Almendaro e Ituarte, sobrina de don Bernardo Mier e hija de don José Pablo Almendaro, Don Dionisio José, caballero Cruz de la Orden Imperial de Guadalupe y presidente de la junta de beneficencia del Estado de Puebla vivió en esta casa con su esposa, distinguida en su época como dama de palacio de la emperatriz Carlota y sus once hijos, muriendo en ella en 1901.
La casa es una autentica mansión del siglo XVII, que conserva un patio generoso y su entresuelo, tiene guardamaletas en las enjutas y agregados del siglo XVIII la fachada está bien conservada con las modificaciones del siglo XX que le daría un aspecto estilístico agradable en los marcos de las ventanas del entresuelo y el revestimiento de la fachada con ladrillos y azulejos. En cuanto al mobiliario que adorna la casa es sorprendente y agradable conocer demo han conservado diferentes estilos decorativos franceses e ingleses de los siglos XVIII y XIX, combinados armoniosamente con mobiliario poblano de distintas épocas. La caja de seguridad de tres llaves que mantienen en el primer nivel es de una interesante factura.
miércoles, 5 de octubre de 2016
Casa del Alguacil Mayor
Como muchas casas poblanas, el actual edificio que alberga al departamento de música de la BUAP denota varias etapas constructivas que van del siglo XVI al XX; sin embargo, puede advertirse aún el partido arquitectónico original de las casas habitación del siglo de la conquista, en donde la planta alta del primer patio era destinada a casa habitación de los propietarios y en la baja se ubicaban las accesorias y crujías que eran rentadas para comercios talleres; el segundo patio se destinaba para los servicios generales de la finca y en el tercero se alojaban las caballerizas y trojes.
El monumento histórico debe su nombre y primera remodelación a Don Pedro de Mendoza y Escalante, personaje de no grata memoria para la Puebla dieciochesca que lo odiaba por su prepotencia y arbitrariedades. Fue alguacil mayor de la ciudad angelopolitana al principiar el siglo XVIII y gracias a la protección que gozaba del poderoso alcalde mayor don Juan José de Veytia y Linaje que gobernó los destinos de la ciudad durante más de dos décadas (1699-1722) imponiendo las primeras reformas borbónicas de Carlos I, pudo hacerse no sólo de abasto de toda a carne que consumía la ciudad, algo insólito para la época pues las ordenanzas vigentes no lo permitían así, sino que llegó también a controlar por medios nada recomendables al abasto y venta de granos que le correspondía hacer a la recién creada alhóndiga. El ser juez y parte en algo tan esencial para la sobrevivencia de la ciudad le acarreó poderosas enemistades y negra fama casa, quien por varios años ejerció el mismo cargo de alguacil mayor de la ciudad. En 1983 dejo de ser propiedad privada hasta que la Buap adquirió el inmueble para dedicarlo al fomento del estudio de la música y danza.
La fachada principal de la casa es de dos niveles rematados con cornisamiento y pretil, hallándose recubierta con la clásica combinación poblana de azulejos de talavera y ladrillo colocados en forma romboidal. En la planta alta se pueden observar tres vanos con marco recto y jambas prolongadas hasta el cornisamiento, las que se comunican entre sí por un balcón corrido con barandal de hierro forjado que divide ambos cuerpos. La planta baja representa cinco vanos siendo el central el del acceso principal, formado por una portada fabricada en cantería con jambas, cerramiento y un entablamento barroco que sirve de apoyo al balcón superior. La parte baja de la fachada está resguardada con un guardapolvo de cantería.
sábado, 1 de octubre de 2016
Casa de los Infantes
La casa perteneció en el siglo XVII al mercader Miguel Diaz y después de el al recién fundado convento de religiosas de santa Monica quien adquirió el ilustre obispo don Manuel Fernandez de santa Cruz el 4 de enero de 1694 para fundar en ella el famoso convento de infantes de santo Domingo Martir y remediar así la falta de formación adecuada con la que se criaban los niños seises y acólitos que servían con sus privilegiadas voces en el coro catedralicio y separarlos de los seminaristas de los colegios de San Juan y San Pedro donde vivían antes, quienes se quejaban continuamente de las muchas travesuras que hacían los niños, ademas de considerar perniciosas convivencia entre colegiales de tan simbolistas edades.
El colegio fue instituido para becar únicamente a dieciséis niños los que tomaban lecciones de canto, música, gramática y primeras letras. La educación de estos infantes estaba regida por su estatus y quedo garantizada con bienes patrimoniales suficientes para sostener con sus rentas las becas señaladas.
El hecho de que los infantes salieran varias veces al día a asistir a los liturgicas de la catedral y que lo hicieron vestidos con su ropa colorada azules y bonetes, le dio la fama a la calle que después de haberse llamado por siglo y medio ¨calle de los herreros¨ paso a ser conocida en el siguiente siglo y medio como ¨calle de los infantes¨.
La enajeracion de bienes eclesiásticos decretada por las leyes de reforma afectaron el régimen de propiedad del colegio adjudicado su posesión a don ignacio Romero Vargas, gobernador del estado de puebla en 1869 y 1876. A su muerte la finca fue adquirida por el señor canonigo Jose de la Luz Pelaez del llano y los siguientes propietarios seria también sacerdotes: el padre Francisco de Asis Miranda , el canonigo Juan N. Guarneros y el padre Ignacio Rodriguez Rebolleto. La casa fue adquirida después por la fundación La piedad .S. A.institucion creada al amparo de la iglesia e integrada por seglares de confianza allegados a ella para proteger sus bienes patrimoniales. Desde la década de 1920 el régimen de propiedad de la finca ha sido privada.
El colegio fue instituido para becar únicamente a dieciséis niños los que tomaban lecciones de canto, música, gramática y primeras letras. La educación de estos infantes estaba regida por su estatus y quedo garantizada con bienes patrimoniales suficientes para sostener con sus rentas las becas señaladas.
El hecho de que los infantes salieran varias veces al día a asistir a los liturgicas de la catedral y que lo hicieron vestidos con su ropa colorada azules y bonetes, le dio la fama a la calle que después de haberse llamado por siglo y medio ¨calle de los herreros¨ paso a ser conocida en el siguiente siglo y medio como ¨calle de los infantes¨.
La enajeracion de bienes eclesiásticos decretada por las leyes de reforma afectaron el régimen de propiedad del colegio adjudicado su posesión a don ignacio Romero Vargas, gobernador del estado de puebla en 1869 y 1876. A su muerte la finca fue adquirida por el señor canonigo Jose de la Luz Pelaez del llano y los siguientes propietarios seria también sacerdotes: el padre Francisco de Asis Miranda , el canonigo Juan N. Guarneros y el padre Ignacio Rodriguez Rebolleto. La casa fue adquirida después por la fundación La piedad .S. A.institucion creada al amparo de la iglesia e integrada por seglares de confianza allegados a ella para proteger sus bienes patrimoniales. Desde la década de 1920 el régimen de propiedad de la finca ha sido privada.
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